Vestido de novia (2014), de Marilyn Solaya

©Jorge Ruffinelli

Publicado por Juan Antonio García Borrero

Le agradezco a mi querido amigo Jorge Ruffinelli la posibilidad de compartir con los lectores del blog esta nota que ha escrito sobre Vestido de novia, un filme que, todavía sin estrenarse, ya está dando que hablar.

Vestido de novia, primer largometraje de Marilyn Solaya, tiene un deseo de trascendencia, lo cual no le viene mal en el contexto de tanto cine latinoamericano de corto aliento, minimalista, imbuido de lo individual y sin conciencia social. Vestido de novia no oculta la herencia del Nuevo Cine Latinoamericano, e indica con varios signos visuales el querer pertenecer a esa tradición. Alude a un cine de referencia (Fresa y chocolate, Juan Quinquín) y no es difícil augurar que esta película se convertirá en referencia también, como si en vez de ser una película “más” en la historia del cine cubano, fuera una síntesis dialéctica de esa historia. Veamos, por partes.

En 2010 Marilyn Solaya realizó el documental En el cuerpo equivocado, sobre y con Mavi Susel, la primera transgénero reconocida oficialmente en Cuba. Este es el primer referente de Vestido de novia, que no quería centrarse en ese tema para su película de ficción, pero tampoco alejarse de él. De modo que Isabel Santos, como Sissi, en una interpretación portentosa, trae al personaje al tema, aunque sea en un espacio secundario. Las escenas entre Rosa y su amiga Sissi son de verdad antológicas, de un placer interpretativo evidente que se transfiere al placer de ver y oír de los espectadores.

La película tiene lugar en 1994, año difícil en la economía, la vida cotidiana y el conjunto de prejuicios sociales de una Cuba que no había alcanzado a forjar al “hombre” y a la “mujer” nuevos. Pero 1994 es también el año de Fresa y chocolate (Gutiérrez Alea) y su explosión (de público, crítica y suspicacias) en la sociedad y la política cubanas. Este es su segundo referente para Vestido de novia, y en ese sentido es muy sagaz la manera en que Marilyn Solaya eligió el cast para su nueva película. Comenzando porque ella fue Vivian, la novia de David, en Fresa y chocolate. Allá (Fresa) Jorge Perugorría dio el salto magistral al cine interpretando a Diego, el homosexual, y acá (Vestido) Perugorría es un personaje oscuro y algo siniestro, súper machista que obliga a su hijo a jugar a la pelota para impedirle que juegue con muñecas, un evidente corrupto (de aquellos que la Revolución defenestró en diferentes épocas de su historia), con una causa personal melodramática: sigue enamorado de Rosa e incluso entra en su casa, una vez, y huele sensualmente su almohada. Solaya no busca hacer una segunda parte de Fresa, con su Vestido: al contrario, las opciones de estilo narrativo son opuestas: en Fresa todo era abierto y transparente, en Vestido hay sombras y enigmas del pasado que, al revelarse al presente, provocan dolor y crisis en los personajes. Pero Fresa es obvio referente, al punto de que en una de las escenas finales de la película de 1994, Diego y David contemplan melancólicamente La Habana desde la distancia, y en Vestido de novia, Rosa Elena contempla la ciudad (tal vez desde el mismo lugar) pero está sola, no tiene con quién dialogar.

El tercer referente es el cine desencantado de Fernando Pérez, quien después de Gutiérrez Alea, hizo las películas menos condescendientes del cine cubano. Del cine de Pérez, Solaya consigue prestada su actriz fetiche, Laura de la Uz, quien en Madagascar soñaba con emigrar a un territorio metafórico. Por circunstancias del argumento, en Vestido de novia Ernesto pierde su trabajo de líder de cuadrilla en la construcción, y una crisis de confianza está destruyendo su matrimonio con Rosa Elena. Por eso deciden “emigrar” de La Habana al campo, algo muy práctico y no metafórico y poético como Madagascar, y de todas maneras, una huida del presente y una búsqueda de la felicidad que solo está en lo desconocido.

Marilyn Solaya ha dicho de su película: “Estoy inspirada en ella y en muchas más. No es la película de Mavi Susel. Es una película inspirada también en muchas otras personas que me dieron su testimonio. Por supuesto, hago una versión muy libre en la que están mis ideas después de muchos años de relación con estos grupos, de investigación y que, naturalmente, da otra mirada. […] Está el contexto porque lo hemos vivido y tengo una mirada muy cercana puesto que formo parte de él. Yo vivo en ese país, no en uno imaginario y ese es mi compromiso. Así es como yo lo veo.”

La mirada de Solaya sobre Cuba es dura y realista. Cuando en la obra de construcción se dice que se han acabado, han desaparecido los materiales, un personaje dice: “Aquí, si se roba, se roba de verdad”. Hay escenas de notoria represión policial (durante una proyección en cine de Fresa y chocolate; en un cabaret “ilegal” que intenta montar Sissi; escenas de balseros; escenas (sin contexto explicativo) de manifestaciones populares en las calles; el total desinterés que muestra la policía en casos de violencia contra las mujeres; y la incomprensión social sobre las diferencias sexuales. No cabe duda de que Solaya vio en 1994 una sociedad “machista”, y en 2014 una versión de esa misma sociedad.

He evitado referirme al argumento, por no revelar giros claves del relato. Es una película fascinante por motivos que he dicho, y otros que por precaución he ocultado pero que se revelarán en su momento a los espectadores. Vestido de novia es una película de la que se hablará por mucho tiempo. Y auguro que después de verla, cubanos y cubanas no verán a sus parejas con los mismos ojos. Ojalá sea con ojos más limpios. Los de Marilyn Solaya lo son.

Dirigió: Alegrías (1999, CM), Hasta que la muerte nos separe (2001, CM), Mírame mi amor (2002, CM), Roberto Fernández Retamar (2004, CM), En el cuerpo equivocado (2010), Vestido de novia (2014).

Fecha: 19.08.2014
Fuente: cinecubanolapupilainsomne

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