Una mujer entre el azul y los cristales

(Entrevista a Marilyn Solaya con fragmentos del poema Vestido de Novia de Norge Espinosa)

Adriana Castillo González

Casi de noche, es viernes, y el olor a café envuelve el lugar. La tercera mujer en realizar un largometraje de ficción en la historia de la cinematografía cubana trae a su niño de la mano. Distingo su pelo rojo.

El pequeño comienza la clase de inglés sobre las seis de la tarde. Entre el reloj y la espera escucho a la artista que he visto tantas veces en los talleres sobre género y feminismo; a la mujer que eligió ser madre y, al mismo tiempo, no dejar de soñar, ni de crear otros inmensos proyectos personales.

La artista ÚNETE que estudió Dirección de Teatro en la Escuela Nacional de Arte (ENA) junto a Norge Espinosa, autor del poema Vestido de Novia, propone al público su ópera prima y se viste de naranja para enfrentar la polémica, los aplausos y las exclamaciones sobre una época difícil y sus sobrevivientes. En este sentido, la película deviene homenaje a la obra de este escritor.

Este oficio requiere de mucho temperamento, tienes que ser líder, tienes que sabértelas todas, o por lo menos, hacerte la que te las sabes todas. Es un contexto de muchas vanidades, de mucha gente que tiene también mucho que decir.

Sé que para empoderarme como mujer realizadora tengo que tener una obra creada, que sea sólida, que sea atractiva, que diga algo, que tenga algo, que destaque…, advierte la guionista y directora de cine Marilyn Solaya.

Yo tenía muchos temores, por ejemplo, que Vestido de Novia no funcionara, que no pudiera hacerla. Todos los días llegaba a la casa y me decía: ¡Ay mi madre! En qué lío me he metido yo con esto, ¿no? Porque son muchas personas, muchas responsabilidades.

Quien dirige tiene el peso de todo, de lo administrativo, de lo artístico… Además, es complicado, pues como director o directora una se expone mucho. Nunca en mi vida me había sentido tan expuesta como en este momento, ni cuando estaba actuando que tenía que exponer mi cuerpo. Pero mi cuerpo no era mi cerebro. Sin embargo, siempre dejaba un pedacito para disfrutar, porque yo no estaba allí de castigo.

Marilyn advierte que, desde ese punto de vista, ha aprendido a curar ese salvaje que llevamos dentro.

Sí, eso existe. Nadie es perfecto. De vez en cuando una tiene sus exabruptos, pero justamente se trata de mirarse y, en primer lugar, decir: estoy formando a una niña y a un niño para el futuro.

En casa, cuando comienzan a hacer fechorías, les digo: ustedes no son responsables solamente de sus vidas, sino de la familia que es de todas y de todos, y tenemos que andar, digamos, lo más rectos por la vida. Cuando a ustedes se les mira me están mirando a mí, y viceversa.

Se trata de vivir desde la praxis y enfrentar determinados acontecimientos de la manera menos primitiva posible. Los errores están para aprender, pero hay errores que no tienen marcha atrás. Eso hay que evitarlo.

… adónde va a ir así este muchacho
que se sienta a llorar entre las niñas que se confunde…

Las mujeres, por tradición, somos las que cuidamos a nuestros padres y a nuestros hijos. Sin embargo, lo importante es no dejar de crear los proyectos que una desea, no dejar de soñar, no dejar de vivir esa otra vida intensa, no dejar de hacer proyectos personales, más allá de ser hombre o mujer, porque hay hombres que también “dejan de vivir” para ser los “proveedores”. Eso es como una enfermedad ahora mismo.

Sé que en la medida en que mis hijos salgan a la calle, entro yo de cuidadora de mis padres, o sea, que nunca voy a terminar de cuidar nada.

Cuando una mujer tiene algo que decir: quiere hacer una obra, inventar una vacuna, hacer un doctorado… siempre se encuentra un camino lleno de obstáculos, desde las responsabilidades que tenemos hasta los roles asignados.

La vida de una mujer es dura, más allá del sexo con el que tú naciste… la vida de una mujer es dura. Hemos quedado relegadas. Cuando intentamos seguir adelante no podemos hacernos las heroínas. Tú no debes.

Está perdido en un encaje y no tiene tijeras
así vestido de novia como en un pacto hacia el amanecer.

La película tiene dos versiones, una comercial, que es la que yo manejo, en la que una pareja madura recién casada intenta vivir feliz hasta que un secreto del pasado de ella sale a relucir y ambos se convierten en víctimas de la sociedad machista, hegemónica y patriarcal.

Pero hay otra versión, que es la que yo trabajaba mucho con Laura (de la Uz), en la que una mujer que nace en el cuerpo equivocado, logra su reasignación y comienza a vivir una nueva vida desde lo que ella cree que es “ser una mujer”. Para insertarse socialmente, comienza a reconstruirse desde los roles tradicionales, hasta que poco a poco, se va dando cuenta de que no fue para eso para lo que ella había luchado tanto en la vida.

marilynsolaya

Construir nuestros cuerpos desde los estereotipos debe ser aún más terrible para quienes nacen con los genitales que no prefieren, advierte Marilyn Solaya a cada palabra.

Ahora mismo, estamos aquí en este patio y ninguna es igual, y ninguna lo lleva igual. Mi película es sobre estas mujeres, que no importa que se operen o no, comienzan a construir lo que ellas creen que es ser mujer.

Quizás, en el tema de la construcción del cuerpo, hay quien necesita hacer un poco más de énfasis, pero eso tiene que ver también con el estereotipo de “mujer elaborada”. Mavi*, por ejemplo, no es así, Mavi es como la tía de la escuela, la vecina de los bajos… Creo que lo importante es que cada cual lo haga como lo sienta y como lo quiera hacer.

Cómo va a poder así vestido de novia
si vacío de senos está su corazón si no tiene las uñas pintadas

Por otra parte, para construir el personaje de Rosa Elena, yo le decía a Laura (de la Uz) que su primer conflicto era creerse que nacía el día en que se cambiaba el sexo. Pero es mentira, ninguna persona tiene esa ingenuidad. Siempre tenemos que lidiar con el pasado. Asumirlo.

Ella es una mujer transgresora y colocarla en esa situación resultaba interesante. Yo sé que mucha gente acusa a Rosa Elena de mentirosa, de no haberle contado la verdad a Ernesto, pero cuántos pasados no tienen las personas, o es que se refieren a “ese” en específico.

Nadie se opera para andar con un cartel en la cara que diga Yo fui hombre. Eso es contraproducente, no se logra el objetivo, ¿cómo va a vivir la vida plenamente?

La mayoría de la gente tiene algún secreto que guardar, un secreto que por lo general no quieren lo compartir ni con la almohada, que quieren olvidar. Ni quienes nacemos con los genitales con los que estamos de acuerdo, nos gusta lo que nos toca y constantemente cambiamos las cosas, tratamos de salir de esa rigidez, de ese mundo tan normativo.

así vestido de novia amordazado por los grillos
siempre del otro lado del puente siempre del otro lado del aguacero
siempre en un teléfono equivocado

Siempre me dio la impresión de que cuando una coge un barco tiene la posibilidad de mirar las cosas con distancia, de mirar la ciudad desde el otro lado.

Eso yo lo hacía mucho, ese distanciamiento a la hora de tomar decisiones importantes. ¿Qué pasa del lado de allá donde está mi vida, y aquí estoy yo? Para mí un paseo recurrente en los años noventa era agarrar la lanchita e ir a Regla. Y ese plano está.

Por otro lado, me pareció bonita esa precaución de ella de vivir del otro lado de la ciudad. Se estableció en otro lugar para construir ese mundo, esa vida, que no está en la película, pero está en el personaje.

Demuestra seguridad en su actitud y una lección de autoestima, de confianza en sí misma a cada gesto, y se confiesa curiosa por conocer con detalles a cada integrante de su equipo de realización.

Cuando estoy trabajando, necesito tener esa intimidad, ser un poco egoísta, ser un poco chismosa, saber lo que tengo yo allí, porque el actor o la actriz, interpretan un personaje, pero no se trata de una cuquita, que una coge y viste como a un muñeco. Ahí está la complicación: deben tener todos los elementos y las herramientas para construir esos personajes.

Yo me convierto en especialista de los temas que investigo. Si logro saber las respuestas a todas esas preguntas, a esas inquietudes, a esas interrogantes que tengo, entonces soy capaz de transmitirlo a alguien.

En la conformación del personaje de Luis Alberto García, Ernesto, yo le decía: Vamos a hacer un personaje tierno. Quiero que las mujeres se enamoren de ti, que quieran tener a un Ernesto en su casa, a pesar de sus exabruptos.

Cuando le dicen a este hombre de la situación en la que se encontraba su esposa, él hace lo que se espera que haga cualquier macho cubano. La golpea, se va y la deja. Eso es típico. A mí ese golpe me dolió más que a nadie, pero era totalmente inverosímil si no lo hacía.

Sin embargo, yo quería hacer ese tipo de hombre, sensible. A mí los hombres me encantan: tengo un hijo, tengo un padre y he tenido en mi vida hombres maravillosos. Hombres que me han aportado mucho, me han enseñado muchas cosas, que me quieren mucho.

Tengo una familia que es matriarcal, en la que los hombres son todos buenos hijos, buenos padres, buenos amigos…entonces en mi casa todo el mundo podía hacer de todo.

Cuando uno nace así… es un peso esa actuación que tienen que llevar los hombres todo el tiempo frente a la construcción masculina, machista y hegemónica que exige la sociedad.

Es de noche, aún viernes, y el olor a café envuelve el lugar. La tercera mujer en realizar un largometraje de ficción en la historia de la cinematografía cubana espera a su niño. El pequeño llega corriendo. Regresa con los espejuelos rotos. Un compañero de clase dijo que la flor, casi imperceptible cerca de sus ojos, no es para que la lleven los varones. Y aunque el niño “sabe” y responde que una flor no significa nada, se siente obligado a demostrar su masculinidad como se supone que pelean los hombres.

-Violencia genera violencia- dice su mamá, y guarda en el bolso lo que queda del azul y los cristales de los espejuelos.

Mavi Susel*: Primera mujer reasignada en Cuba, protagonista del documental En el cuerpo equivocado, de la realizadora Marilyn Solaya

Fecha: 08.04.2015
Fuente: Naranjearte

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