Público aplaude filme cubano Vestido de Novia

Raquel Sierra

Un filme para sentir, recordar y reflexionar es Vestido de novia, opera prima de la realizadora Marilyn Solaya, inspirada en hechos e historias reales, cuya premier en el cine Chaplin de La Habana estuvo acompañada por el aplauso cerrado de la audiencia.

La sinopsis de esta película, gestada por Solaya durante diez años de profundización en el tema, indica: en La Habana de 1994, Rosa Elena —asistente de enfermería y cuidadora de su padre enfermo, recién casada con Ernesto, ingeniero, jefe de una brigada constructiva—, inconforme con la vida que está llevando, retorna a cantar en el coro masculino donde trabajaba antes de conocer a su marido. Al revelarse un secreto de su pasado, ambos quedan expuestos a la violencia estructural de contenido hegemónico, de contenido machista y patriarcal en el que viven.

El gran secreto es el cambio de identidad de Rosa Elena, antes Alejandro. Pero Vestido de novia —título tomado de un poema de Norge Espinosa—, va más allá del tratamiento de la diversidad sexual para abordar asuntos universales como la maldad, el oportunismo, la envidia, la doble moral, el extremismo y también la amistad y el amor. Aun cuando no pocos quieran todavía desconocerlas, son realidades duras y desgarradoras.

Según expresó en la premier el doctor Julio César González Pagés, asesor del filme, la cinta “nos devuelve, después de 20 años, este debate en forma de filme, estremeciendo a muchas personas”.

Alguien preguntaba si la obra estaba basada en hechos reales o cuánto tenía de ficción. Desde la escritura del guión hasta el trabajo de mesa con los actores, la directora Marilyn Solaya sabía qué tipo de diálogo quería establecer con el público. El filme, inspirado en hechos reales, no quería de ningún modo una reproducción de estereotipos sesgados de lo masculino y lo femenino, que provocara la risa, la burla o el choteo alrededor de los diferentes hombres y mujeres que enfrentaban cualquier tipo de discriminación en la Cuba de 1994, dijo.

A su juicio, la reacción del público durante las presentaciones en diciembre pasado durante el Festival Del Nuevo Cine Latinoamericano denotan la necesidad de que el cine cubano siga propiciando diálogos desde la cultura con cambios que exige el país sobre la base de la inclusión social y la no discriminación por género, raza, opción sexual u otra condición.

En su crítica “Vidas amputadas. Sobre Vestido de Novia, la película de Marilyn Solaya”, la estudiosa del tema de género y cine Danae C. Diéguez destaca: “Marilyn no admite discursos de tolerancia, sabe que quien tolera y el tolerado marcan una relación de poder, no pasa la mano, no es complaciente; va a la causa de esas mentiras, sus personajes apenas se salvan del descalabro porque con su película reclama el respeto, la diversidad, el amor por encima de absurdas presiones sociales que solo generan dobles vidas o quizás, vidas amputadas”. (http://www.lajiribilla.cu/articulo/9356/vidas-amputadas-sobre-vestido-de…)

Vestido de novia es un filme que, junto a otros de la cinematografía cubana, marcan un antes y un después, acudiendo y apelando al respeto a la diversidad y a un mundo mejor necesario y posible.

Fecha: 23.01.2015
Fuente: tribuna

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