“Hacer una película es como una fiesta”

Cubahora conversa con Marilyn Solaya, directora y guionista del filme Vestido de novia y con una de sus actrices, Isabel Santos…

Ana María Domínguez Cruz

La Habana 1994. Una historia de amor, de recién casados, de felicidad a pesar de todo. Rosa Elena y Ernesto intentan ser más fuertes que cualquier obstáculo, pero un secreto que sale a la luz del pasado de ella mueve todas las piezas de un tirón: ambos pasan a ser víctimas de la violencia en una sociedad machista y patriarcal, que no tolera la diversidad sexual.

Y sin querer contar más… “para que la gente asista al estreno este sábado en el cine Charles Chaplin y a las otras proyecciones que tendrá como parte del programa del Festival de Cine en esta edición 36”, su guionista y directora Marilyn Solaya revela que esta película, donde el contexto es protagonista también, está inspirada en historias reales, “no en una sola pero sí se nutre de varias, a modo de resumen, de las vidas de estas personas que a tanto rechazo social se enfrentan”.

“El documental Con el cuerpo equivocado, proyectado en nuestras salas de cine en el 2010, forma parte de esa investigación que inicié para esta película, en la que actúan como protagonistas Laura de la Uz y Luis Alberto García y también otros actores en el mismo nivel de importancia, como Isabel Santos, Mario Guerra, Jorge Perugorría; y de manera especial, Pancho García, Alina Rodríguez, Manuel Porto, Omar Franco…

”Comenzamos la filmación en noviembre de 2012 y se terminó en mayo de 2013. El pasado septiembre terminamos los toques finales, y fue una suerte que me acompañaran los actores y actrices en los que siempre pensé, desde el mismo instante en el que empecé a escribir. La música, de X Alfonso y la Camerata Vocal Sine Nominen, es exclusiva para el filme”.

Luego de un proyecto que ha costado tanto trabajo encauzarlo y que ha demorado diez años de vida, Marilyn Solaya asevera que “es muy difícil para una mujer hacer cine. Solo tres mujeres, desde que existe el ICAIC, han podido realizar largometrajes de ficción. Hay muchas que podrían hacerlo, todas brillantes y con proyectos muy buenos, pero solo abundan en la documentalística porque el salto a la ficción es más complicado. Lamentable que así sea…”.

La actriz Isabel Santos, quien debutó en el cine cubano en el filme Se permuta, presenta en esta edición del Festival su segundo documental: Viaje al país que ya no existe. La talentosa artista apunta que no es precisamente un problema de género sino de financiamiento. “Hacer cine es muy divertido pero es muy caro. Los hombres han hecho más carrera, por lo general, y un productor cubano o extranjero siempre apostará por lo seguro, por quien tiene una carrera hecha, y no por alguien que empieza a probarse como Marilyn”.

“El personaje de Sisi fue escrito por mí para ella”, comenta Solaya.

“Y me alegro mucho de eso, aunque sé que fue el último que escribiste —bromea la actriz—. Cuando actúas, te dan personajes que no tienen nada que ver con tu vida. Con el tiempo y la madurez que alcanzas, lo recibes y le añades tus vivencias. Si no, tienes que investigar mucho. Por eso este regalo que Marilyn me hizo con Sisi lo agradezco muchísimo. Es un personaje con el que aprendí, sobre todo cuando conocí a las personas cuyas vidas reales inspiraron su creación. A la verdadera Sisi, de quien se tomó el nombre para el personaje, le robé quizás el alma para luego interpretarlo en la película. Esta mujer mira la vida como no la mira Rosa Elena, es una mujer que te puede hacer reír y por eso me gustó tanto que en esta ocasión no me encasillaran con el drama, porque adoro la comedia.

”Sisi necesita ser más femenina que nadie, necesita ser el centro, destacarse. Fue de las primeras cosas que entendí cuando preparábamos el personaje. Por eso cuando Sisi entra, lo hace arrollando, es como un carnaval, como una carroza. Quiere tener todos los atributos que no tiene, se llena de postizos, va por la vida sonriendo con todo eso mientras su alma está herida, rota. Pienso que este personaje es como los cubanos, porque con montones de problemas siempre le sonreímos a la vida”.

Viaje al país que ya no existe ha sido otra prueba de rigor desde la posición de directora y no de actriz…

—Lo primero que soy es actriz. Hago mis pininos en la documentalística y desde entonces he empezado a respetar mucho más a los directores. Cuando somos actores tenemos que ayudarlos a parir, porque cada película es como un hijo que hasta tanto no veamos nacer y gatear, no estaremos contentos. Hacer una película es como una fiesta, aunque a veces se sufre mucho durante su concepción, pero la gente no sabe eso.

“Este documental, el segundo que hago, es la historia del camarógrafo del Noticiero ICAIC Iván Nápoles, quien acompañó toda la vida a Santiago Álvarez por el mundo. Llegó en 1967 a Vietnam y empezó el bombardeo, y desde ese día escribió un diario. Me enteré y durante tres años traté de enamorarlo y convencerlo para esto hasta que lo conseguí, pero la historia que yo quería era la de Vietnam. Gracias a la embajada de ese país en Cuba tuvimos el soporte económico que necesitábamos y pudimos recorrer el país y llevar a Iván a sus recuerdos.

”Se percató de que el Vietnam que conoció se quedó en sus recuerdos, pero las historias son muy ricas y sé que la gente agradecerá conocerlas. El conductor es él, pero Viaje al país que ya no existe, en el que la música es de Silvio Rodríguez, es también un homenaje a esa generación fundacional del cine cubano”.

 —Por tercera vez repites con Fernando Pérez en la película La pared de las palabras…

—Trabajar con él es un lujo. Lo conozco mucho y siempre me lleva a retos muy grandes, como los que puso este filme delante de mí. Llegará al corazón del público y me alegro por estar en el elenco.

—Asegura Marilyn Solaya que trabajarán juntas en otro proyecto de película…

—Que así sea porque los proyectos no abundan, o al menos no te llaman para todos. Me divertí mucho haciendo Vestido de novia y repetiré el trabajo con esta excelente directora en otros momentos, y no por los premios.

“Que la película esté en el festival ya es un premio, con tantas películas que vienen del mundo. Como actriz estoy en una cuerda floja todo el tiempo, porque la gente me conoce mucho. Lo bueno te lo aplauden y lo malo no te lo perdonan. Siempre esperan de ti lo mejor. El mayor premio es el cine lleno, para mí el Coral es el aplauso del público”.

Fecha: 13.12.2014
Fuente: cubahora

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